Anoche cené un saltado de verduras. El plato se completa con puré de papa ñame, bifecitos de seitán, quínoa y raíz de loto.
En Buenos Aires se empieza a sentir la llegada de la primavera, así que pensé en prepararme un wok fresco. Para el saltado utilicé:
-bellísimas cebolla de verdeo, cortadas en aros diagonales:
-pakchoy, verde, fresco, dulce:
-repollo blanco, cortado a lo largo:
Fui agregando las verduras al wok, que estaba caliente y tenía una cucharada de aceite de maíz, en ese orden. Cuando se secaba un poco (el fuego siempre tiene que estar bien alto), le iba agregando los condimentos: shoyu (2 cuch gdes), mirín y vinagre de arroz integral (1 cuch gde de c/u). El toque final: jengibre rallado.
Tip 1. Para pelar el jengibre lo mejor es utilizar una cuchara, esto lo aprendí de mi hermosa amiga Ana:
De esta forma, sacamos solamente una capa finita de cáscara:
Tip 2. Rallar el jengibre sobre loza para rescatar todo el jugo. Si rallamos sobre la tabla, el juguito lo absorbe la madera.
El resultado:
El saltado quedó delicioso y era una excelente combinación con la quínoa. La papa y el loto eran demasiado pesados para estar en el mismo plato. Puré de zapallo hubiera sido una mejor combinación. Fue buenísimo reencontrarme con el sabor noble de la quínoa.
Pendientes:
1. Foto del wok, en la emoción por probar el plato olvidé sacar foto mientras lo cocinaba.
2. Proponerles otra proteína. ¡Estoy fascinada con el seitán!!
¿Qué vas a cocinar hoy?